Sara, créeme, eres el puntito negro de mi vida.
Siempre tuve un defecto: la vergüenza. Por culpa de ella yo nunca me he podido acercar a ti como realmente deseo, pero no me importa, porque sería en vano. Tú eres el puntito negro de mi vida pero yo no el tuyo.
Lo eres porque solo pensar en ti me transmite ternura, dulzura... Algo inexplicable pero seguro que placentero. Es un sentimiento cálido, acogedor... Que me encierra en una burbuja silenciosa en la que solo estamos tú y yo, abrazados... En pleno contacto corporal en un momento de tranquilidad que me hace sentir bien... Me hace sentir seguro, me hace sentir... Cariño, comodidad... No sé, es difícil describirlo pero lo intento como puedo.
Un abrazo tuyo es un momento de paz para mí. Paz, esa es la palabra. Mi contacto contigo me habla palabras apaciguantes: "Calma... Cierra los ojos... Siénteme, te quiero...".
Pero luego todo es un sueño, una quimera, una utopía en mi retorcida mente que me hace imaginar lo inimaginable. Sí, me transmites amor, me gustas... Pero nada más. No ocurre nada más. Mi Universo se detiene, se tropieza y se cae en un punto fijo. Una caída constante que impide continuar.
No necesito beber para decirte te quiero, simplemente peensar en ti me invita a decirlo. Pero no frente a ti, sino en mi interior, un eco que retumba errante...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar