14.11.10

Escúchame, frío, yo te querré.

He aquí mi lista de requisitos que yacen en mi gran utopía de encontrar mi amor verdadero:
-Tú me darás la mano cuando mi cara te invite a pensar que la necesito. Me abrazarás, me arroparás y me cubrirás cuando sientas que mi mano está fría. Me preguntarás qué me ocurre, cual es la causa de mi estado. Nunca girarás la cara y pensarás con indiferencia. Mi confortabilidad nunca te parecerá suficiente como para no pensar que me falta atención continua.


-Tú me protegerás ante cualquier amenaza: te pareceré tan intocable que solo tú podrás tocarme. Vas a sentir mi dolor, vas a llorar por él tanto como yo. Nunca mi llanto te parecerá en vano. Nunca permitirás que nadie me toque. Ni que me haga daño. Ni que me aleje de ti… Mi piel será tu piel, mi alma se fundirá con la tuya. Seré tu cuarentena eterna…


-Tú serás fiel conmigo. No tendrás ojos para nadie más. Evitarás la hostilidad y yo sentiré repulsión hacia todo lo ajeno ya que mi vida es tuya. Mi vida es tuya. Mi vida es tuya…


-Tú me entenderás, me respetarás. Querrás conocerme cada día más y aceptar todos mis defectos al igual que disfrutar de mis pocas virtudes. Valorarás mis esfuerzos, agradecerás mis favores. Seré una parte de tu vida, no un complemento para darle emoción. Mezclarás tus ideas con las mías y harás que nuestras motivaciones se cumplan de una manera justa, equilibrada y agradable. Por encima de todo intentarás que nuestra relación sea lo mejor posible, haciendo que nuestros momentos juntos se conviertan en una velada de sonrisas pero también llantos, depende del momento…


-Tú me harás sentir vivo, harás que sienta que mi vida sirve para algo junto a ti. Me amarás y me lo harás saber. Nunca dejarás que el miedo entre en mí, queriéndome por siempre. Me alimentarás de tus besos, caricias, abrazos y mimos… Y sobretodo nunca, nunca me darás por perdido.


Querido, temo que esta noche nuestro barco se hunda…

26.10.10

Desde que esto empezó yo estaba bendecido con una maldición.

Cuando mis dedos se detienen después de haber estado horas tecleando, mi cabeza se alza y un suspiro sale de mi boca: ¿cuán desgraciada mi vida es que no tengo nada más que hacer que escribir mi mierda en un aparato inerte?

A veces llegamos a puntos en los que nuestra paciencia se agota y nos hartamos de todo. Un punto en que tu vida llega al extremo de la desgracia y que te invita a quererte dormir y no despertar.
     Nos hartamos de advertir sobre la fragilidad de nuestras vidas y aun así los demás seres desgraciados que te rodean le dan un golpe a las finas capas que mantienen sus estructuras en pie. Blah, al fin y al cabo siguen siendo seres desgraciados: nunca aprenderán.
     Siempre nos acabamos contradiciendo: en realidad no somos indiferentes frente a esos seres desgraciados. Al contrario, nos importan demasiado porque nos preocupamos por nosotros mismos y por algo a lo que le damos mucha importancia y que personalmente creo que hacemos bien de darle tanta: el amor. Supongo que ya imaginabais que lo diría.


Hay algo que me ha pasado por la cabeza: ¿realmente la humanidad morirá por el cambio climático o lo hará mucho antes refiriéndonos a la mierdosa sociedad en la que estamos y a nuestras mentes perversas que cada vez evolucionan más estúpidamente? Sinceramente creo que vamos demasiado mal como para desvanecer en el futuro Apocalipsis. Creo que acabaremos muriendo a hostia limpia y seguro que alguien piensa lo mismo que yo. Por lo menos una persona.


Y mi vida se hace cada vez más y más mierdosa. Creedme, tengo muchas razones ahora mismo.
     Todo se va al infierno, parece que lo único que te queda por hacer es preguntarte qué haces aún en la Tierra si tu utilidad ya ha acabado, aunque todos sabemos que no. Oh, bendita esperanza que me ayudas a seguir en pie…
     Y los días felices parecen estar tan lejos… Todos se fueron exiliados por esta desgracia indignante que me impregna y me infecta. Sigo preguntándome cuándo se irá.


Veo en mi imaginación como si una manada de lobos se hubiera lanzado encima de mí, lamiéndose los labios y dejando solo los huesos y el corazón aún palpitando. Ellos equivalen a los humanos inútiles que me han jodido la vida. Sí, les deseo la muerte y me paso por donde ya sabéis las frases tipo “no se desea la muerte a nadie” o la típica frase de la profesora de filosofía “no estamos en la edad de piedra para mostrar semejante venganza”. Blah, mierdas. El mundo no es nada sin venganza y rencor. A la mierda el mundo feliz, a la mierda esta jodida utopía que no se cumplió ni se cumplirá nunca. ¡Nunca! Estamos destinados a vivir entre mierda toda nuestra vida. Y los futuros engendros que pisarán la faz de la Tierra también.

En fin… Muchos debéis pensar que mis textos son todos pesimistas, incluso alguien me lo ha dicho. Pues quiero deciros que si no os gusta no lo leáis ya que no me gusta que la gente rechace mi realidad psíquicamente. Si no estáis de acuerdo iros a tomar un helado, o a comprar pipas, o a haceros un tatuaje en el culo que ponga “I love New York”, lo que queráis, pero justamente aquí sobráis.


Y a los que leéis, pensáis, afirmáis y seguís leyendo, gracias por compartir mis mismísimos pensamientos de misantropía y como dirían otros “pesimismo”.
     Ya va siendo hora de ver el mundo como es, y no como os gustaría que fuera.


Y por último, quiero agradecer al dolor lo mucho que hace por nosotros y lo mucho que nos ayuda a reaccionar frente a tantas situaciones diversas. Sin él, todo va mal.


¡Por un mundo fatal!


Gracias, dolor… Por mutilar mi cuerpo (Dios bendiga el sufrimiento).

12.8.10

Si la pena pudiera construir una escalera, mis lágrimas podrían mostrarme el camino.

Que estamos en la flor de la vida ya lo sabemos. ¿Y? Eso no cambia que sea feo y que nadie se fije en mí: yo no estoy en forma, no visto marcas de niños que ligan y no me pongo ni gorras ni me bajo los pantalones para fardar de culo. Sólo por eso mis posibilidades de encontrar algo descienden a un 5%. Luego añado que mi autoestima no es precisamente alta y que el otro día una señorita dijo un comentario sobre mí que la bajó un 50% más. Total, calculo que debe ser un… -200%. Y ahora, si me permitís, me pongo más serio.
¿Cuándo alguien entenderá que mi vida está lo suficientemente jodida como para que vengan otros y me la jodan más? Sinceramente, creo que no es muy difícil de entender y que hasta un niño con cierta dificultad lo entendería.
     Y pensar que soy un humano entre millones de desgraciados que odian el día de San Valentín. Porque me quedo más solo que la una.
     Y pensar que ya ni lloro cuando en día en que la chica entrega al chico un libro y el chico a la chica una rosa yo me pregunto ¿Y yo?


Puede que parezca un cerdo hablando con semejante repelencia, pero aseguro que mi sensibilidad es muy grande y el amor es una de las cosas que más me importan en la vida. Y siendo así, cuando no recibes ni una pizca de amor te sientes como el mismísimo asfalto polvoriento y putrefacto. Y te llenas de huellas. De todas las tallas. Y piensas eternamente cuándo vendrá otro trozo de asfalto que se una a ti y juntos os convirtáis en algo superior. Una flor, quizás. Las flores tienen vida.
     Sí, se podría describir como una flor. El amor es una flor: Crece, se colorea… Y algunas duran mucho y algunas simplemente se marchitan y mueren. Lamentable, ¿Verdad?


Esto para mí no es en absoluto una descripción del amor en general. En mi opinión, más bien es una queja que florece de mi desgracia. Y escribiendo esto no arreglaré nada. Es más, quizás lo empeore. Pero da lo mismo ya que peor no puede ir…


A veces me paro y pienso: Tampoco soy extremadamente monstruoso. Algún ser humano debe haber escondido que me corresponda. ¿No?
     Afortunadamente yo he nacido en perfecto estado sin ninguna deficiencia ni deformidad (que nadie se lo tome como un insulto a la gente con susodichas enfermedades), aunque a veces parece que muy bien no estoy. Pero lo que cuenta es la realidad, y la realidad es que estoy cuerdo.


-¿Hola? ¿Alguien me entiende? No quiero la puta perfección reencarnada, ¡quiero ser correspondido!


Al fin y al cabo sólo soy un engendro más entre millones en una bola de mierda flotante en medio del espacio.
     El amor existe, pero es un juego de azar. Y desafortunadamente el tablero es demasiado grande y está demasiado lleno como para ganar.


No quiero tu mano: esta vez me salvaré a mí mismo.

6.8.10

Si fuera a mi manera te cortaría la garganta con el cuchillo que tú me clavaste en la espalda.

El título no se refiere a la amistad de la que quiero hablar en estas líneas, sino a todas mis anteriores amistades fallidas: aquellos amigos los cuales cogen lo que quieren y se largan, como los buitres. Los que destrozan en minutos lo que se construyó en años. Los que lo venden todo incluyendo tu amistad. Sí, aquellos que en estos momentos te invitan a pensar que no son dignos ni de arrodillarse ante ti llorándote y suplicando perdón. Los amigos se pueden contar con los dedos de una sola mano, como muchos dicen.


Mi amistad se describe fácilmente: Elena Maguire Gálvez. Ese es el nombre de lo que para mí es el concepto de amistad. Y siendo sincero, mi amistad no tiene otros nombres.
     La amistad es una caja vacía que con el tiempo se va llenando. Se llena de objetos abstractos: amor, felicidad, tristeza, diversión, cariño, emoción, miedo… Mas sólo la verdadera amistad contiene susodichos conceptos sin ser falsos.


Cuántos momentos he reído a carcajadas, y cuántos momentos he llorado desconsoladamente junto a ella… Ojalá los recuerdos pudieran guardarse en potecitos de cristal.


La amistad puede surgir de todas las maneras posibles: mas la mía surgió de la manera más inesperada para mí.
     Cientos de chicos y chicas malolientes. Descarados, sinvergüenzas, caraduras e incluso terroristas. Con razón a mi instituto le llamaban “La Fábrica”. Este reafirmaba la desgracia caída en esa parte de mi ciudad: paredes grises, arena, cristales rotos, ladrillos destrozados y goteras. Y sólo tenía tres años de antigüedad.
     De entre mis amistades falsas (pero nunca negaré que entretenidas), surgió una luz. Una luz que en realidad era oscura. Oscura por sus sentimientos. Nosotros decidimos mantener amistad y afortunadamente siguió a más: amistad de mejores amigos.


Elena es activa. Es divertidísima y seria a la vez. Siente cosas que yo mismo siento, cosas que refuerzan aún más nuestra amistad. Es más, tiene mi misma orientación sexual.
     Ella viste raro. Pero no lo digo desde un punto de vista malo ya que yo visto a su mismo estilo. Un estilo que muchos definirían como oscuro, por el simple hecho de llevar el flequillo largo y de lado. Otros dirían que no tenemos futuro en nuestra vida o, simplemente dirían que somos difíciles de ver (como nos ocurrió ayer). La señora, por cierto, era gorda y fea, con perdón a los gordos y a los feos que se sientan identificados. Con eso me refería a que quizás debería haber mantenido la boca cerrada, aunque dirigiendo mis ojos hacia sus tripas se me ocurre que no la debe mantener muy cerrada durante sus horas activas.


Volviendo al tema.


Ella para mí es perfecta, el tipo de mejor amiga que todo el mundo busca. Pero para mí aún es más que eso. Es más que perfecta y lo es porque cumple todos los requisitos que la amistad conlleva: saber estar a tu lado en los malos momentos, consolarte, ayudarte, confiar en ti, ser fiel, ser sincera, reírse conmigo y no de mí (excepto cuando es necesario), quererte…


En fin, que con todo lo que he dicho se supone que uno debe hacerse la idea de lo que es la verdadera amistad. Nunca os sintáis solos cuando alguien de tal importancia está a vuestro lado. Afortunadamente yo no lo hago. No lo hago gracias a Elena.


Mejores amigos significa para siempre.

5.8.10

Como la nana para el balanceo es el elogio para el ataúd.

Una de mis frases favoritas de una de mis canciones favoritas de uno de mis grupos favoritos de uno de mis estilos de música favoritos. Con esta frase empiezo a desenrollar los conceptos que me dispongo a describir, opinar y criticar en mis textos. Este -el primero- trata sobre el egoísmo humano, y, primero de todo, empezaré explicando el significado de la frase para aquellos que no lo entiendan.

     Todos sabemos que los balanceos de las cunas requieren una nana para ser acompañados y de esta forma conseguir que el pequeño engendro que permanece en ella se duerma. Pues, de la misma forma y usando una comparación, esta frase describe el egoísmo humano fijándose en un punto surrealista e imaginario.
     Habiendo explicado esto en un "preámbulo", puedo seguir con la explicación de la segunda parte de la frase.
     El ser humano, el ser más monstruoso de la Tierra, posee un gran nivel de egoísmo a nivel general. Con una frase simple pero difícil de entender algunas veces, se anuncia el egoísmo humano: el ser humano tiene tanto, tanto que de una forma surrealista necesita recibir elogios hasta cuando yace en la ultratumba. La ultratumba que, en mi opinión, es donde el ser humano realmente debería yacer toda su vida.


¿Por qué egoísmo? ¿Por qué hemos sido castigados con uno de los peores defectos que uno puede imaginarse? Ese defecto abstracto que a medida que pasa el tiempo se convierte en físico... Y que por su asistencia en ciertas ocasiones puede causar hasta la muerte...


"Tengo las tetas muy pequeñas. Silicona, silicona."


"Va a esperar tu madre. Yo quiero la nueva consola ya."


"¡Quiero una puta fiesta de cumpleaños de verdad! ¡Quiero amigos, música, regalos, globos, festín, tarta, velas, piscina, parque de atracciones, guerra de almohadas, tabaco, alcohol, LSD y empalme!."

"¿Y qué que tenga un año? Hacedme caso a mí."


Estúpidos. Anormales. Apreciad la vida y poneos en el lugar de los demás. ¿Tan desgraciada es vuestra vida que tenéis que dañar a los demás sólo para beneficiaros vosotros mismos? En la vida se tiene que pensar antes de actuar. Hay demasiadas cosas por vivir y las olvidamos tan fácilmente... No permitáis que vuestros ojos acaben de cerrarse frente a los pocos seres queridos que hay alrededor...
     La frontera está dañada, pero aún no está rota.


Abrid los ojos. Son vuestros padres a quien deberíais agradecerles.


No puedes saborear la dulzura de la victoria sin primero vivir la agonía de la derrota.

¿Por qué escribo?

Poder escribir siendo capaz de conmover e incluso penetrar en los sentimientos y emociones de un ser humano (bastante difícil conociendo a susodicho engendro monstruoso creado por vete a saber qué tipo de fuerza o fuente paranormal lunáticamente hablando) es, además de un gran don, un arte.

      Y aún sabiendo que escribo para ser leído por este animal en concreto, lo hago por placer y porque me gusta que me lean.


En ningún momento critico a algún ser humano en concreto mas sí lo hago en general para todo aquel ser el cual se sienta identificado leyendo mis textos.
     Cualquiera puede identificarse con ellos: desde incomprendidos, reprimidos, deprimidos, desgraciados, etcétera, hasta egoístas, egocéntricos, maliciosos, culpables y demás. También para románticos y enamoradizos o afortunados y felices.


El mundo es grande y complejo y la libertad de pensamiento y el campo de opiniones también, por eso muchos de vosotros estaréis de acuerdo conmigo y algunos no. Mas en todo momento sabéis que esto no es ningún tipo de texto obligatorio ni fundamental en la vida, por lo cual sois libres de escoger el futuro de mis líneas.


Como la nana para el balanceo, es el elogio para el ataúd.