6.8.10

Si fuera a mi manera te cortaría la garganta con el cuchillo que tú me clavaste en la espalda.

El título no se refiere a la amistad de la que quiero hablar en estas líneas, sino a todas mis anteriores amistades fallidas: aquellos amigos los cuales cogen lo que quieren y se largan, como los buitres. Los que destrozan en minutos lo que se construyó en años. Los que lo venden todo incluyendo tu amistad. Sí, aquellos que en estos momentos te invitan a pensar que no son dignos ni de arrodillarse ante ti llorándote y suplicando perdón. Los amigos se pueden contar con los dedos de una sola mano, como muchos dicen.


Mi amistad se describe fácilmente: Elena Maguire Gálvez. Ese es el nombre de lo que para mí es el concepto de amistad. Y siendo sincero, mi amistad no tiene otros nombres.
     La amistad es una caja vacía que con el tiempo se va llenando. Se llena de objetos abstractos: amor, felicidad, tristeza, diversión, cariño, emoción, miedo… Mas sólo la verdadera amistad contiene susodichos conceptos sin ser falsos.


Cuántos momentos he reído a carcajadas, y cuántos momentos he llorado desconsoladamente junto a ella… Ojalá los recuerdos pudieran guardarse en potecitos de cristal.


La amistad puede surgir de todas las maneras posibles: mas la mía surgió de la manera más inesperada para mí.
     Cientos de chicos y chicas malolientes. Descarados, sinvergüenzas, caraduras e incluso terroristas. Con razón a mi instituto le llamaban “La Fábrica”. Este reafirmaba la desgracia caída en esa parte de mi ciudad: paredes grises, arena, cristales rotos, ladrillos destrozados y goteras. Y sólo tenía tres años de antigüedad.
     De entre mis amistades falsas (pero nunca negaré que entretenidas), surgió una luz. Una luz que en realidad era oscura. Oscura por sus sentimientos. Nosotros decidimos mantener amistad y afortunadamente siguió a más: amistad de mejores amigos.


Elena es activa. Es divertidísima y seria a la vez. Siente cosas que yo mismo siento, cosas que refuerzan aún más nuestra amistad. Es más, tiene mi misma orientación sexual.
     Ella viste raro. Pero no lo digo desde un punto de vista malo ya que yo visto a su mismo estilo. Un estilo que muchos definirían como oscuro, por el simple hecho de llevar el flequillo largo y de lado. Otros dirían que no tenemos futuro en nuestra vida o, simplemente dirían que somos difíciles de ver (como nos ocurrió ayer). La señora, por cierto, era gorda y fea, con perdón a los gordos y a los feos que se sientan identificados. Con eso me refería a que quizás debería haber mantenido la boca cerrada, aunque dirigiendo mis ojos hacia sus tripas se me ocurre que no la debe mantener muy cerrada durante sus horas activas.


Volviendo al tema.


Ella para mí es perfecta, el tipo de mejor amiga que todo el mundo busca. Pero para mí aún es más que eso. Es más que perfecta y lo es porque cumple todos los requisitos que la amistad conlleva: saber estar a tu lado en los malos momentos, consolarte, ayudarte, confiar en ti, ser fiel, ser sincera, reírse conmigo y no de mí (excepto cuando es necesario), quererte…


En fin, que con todo lo que he dicho se supone que uno debe hacerse la idea de lo que es la verdadera amistad. Nunca os sintáis solos cuando alguien de tal importancia está a vuestro lado. Afortunadamente yo no lo hago. No lo hago gracias a Elena.


Mejores amigos significa para siempre.

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