Una de mis frases favoritas de una de mis canciones favoritas de uno de mis grupos favoritos de uno de mis estilos de música favoritos. Con esta frase empiezo a desenrollar los conceptos que me dispongo a describir, opinar y criticar en mis textos. Este -el primero- trata sobre el egoísmo humano, y, primero de todo, empezaré explicando el significado de la frase para aquellos que no lo entiendan.
Todos sabemos que los balanceos de las cunas requieren una nana para ser acompañados y de esta forma conseguir que el pequeño engendro que permanece en ella se duerma. Pues, de la misma forma y usando una comparación, esta frase describe el egoísmo humano fijándose en un punto surrealista e imaginario.
Habiendo explicado esto en un "preámbulo", puedo seguir con la explicación de la segunda parte de la frase.
El ser humano, el ser más monstruoso de la Tierra, posee un gran nivel de egoísmo a nivel general. Con una frase simple pero difícil de entender algunas veces, se anuncia el egoísmo humano: el ser humano tiene tanto, tanto que de una forma surrealista necesita recibir elogios hasta cuando yace en la ultratumba. La ultratumba que, en mi opinión, es donde el ser humano realmente debería yacer toda su vida.
¿Por qué egoísmo? ¿Por qué hemos sido castigados con uno de los peores defectos que uno puede imaginarse? Ese defecto abstracto que a medida que pasa el tiempo se convierte en físico... Y que por su asistencia en ciertas ocasiones puede causar hasta la muerte...
"Tengo las tetas muy pequeñas. Silicona, silicona."
"Va a esperar tu madre. Yo quiero la nueva consola ya."
"¡Quiero una puta fiesta de cumpleaños de verdad! ¡Quiero amigos, música, regalos, globos, festín, tarta, velas, piscina, parque de atracciones, guerra de almohadas, tabaco, alcohol, LSD y empalme!."
"¿Y qué que tenga un año? Hacedme caso a mí."
Estúpidos. Anormales. Apreciad la vida y poneos en el lugar de los demás. ¿Tan desgraciada es vuestra vida que tenéis que dañar a los demás sólo para beneficiaros vosotros mismos? En la vida se tiene que pensar antes de actuar. Hay demasiadas cosas por vivir y las olvidamos tan fácilmente... No permitáis que vuestros ojos acaben de cerrarse frente a los pocos seres queridos que hay alrededor...
La frontera está dañada, pero aún no está rota.
Abrid los ojos. Son vuestros padres a quien deberíais agradecerles.
No puedes saborear la dulzura de la victoria sin primero vivir la agonía de la derrota.
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