12.8.10

Si la pena pudiera construir una escalera, mis lágrimas podrían mostrarme el camino.

Que estamos en la flor de la vida ya lo sabemos. ¿Y? Eso no cambia que sea feo y que nadie se fije en mí: yo no estoy en forma, no visto marcas de niños que ligan y no me pongo ni gorras ni me bajo los pantalones para fardar de culo. Sólo por eso mis posibilidades de encontrar algo descienden a un 5%. Luego añado que mi autoestima no es precisamente alta y que el otro día una señorita dijo un comentario sobre mí que la bajó un 50% más. Total, calculo que debe ser un… -200%. Y ahora, si me permitís, me pongo más serio.
¿Cuándo alguien entenderá que mi vida está lo suficientemente jodida como para que vengan otros y me la jodan más? Sinceramente, creo que no es muy difícil de entender y que hasta un niño con cierta dificultad lo entendería.
     Y pensar que soy un humano entre millones de desgraciados que odian el día de San Valentín. Porque me quedo más solo que la una.
     Y pensar que ya ni lloro cuando en día en que la chica entrega al chico un libro y el chico a la chica una rosa yo me pregunto ¿Y yo?


Puede que parezca un cerdo hablando con semejante repelencia, pero aseguro que mi sensibilidad es muy grande y el amor es una de las cosas que más me importan en la vida. Y siendo así, cuando no recibes ni una pizca de amor te sientes como el mismísimo asfalto polvoriento y putrefacto. Y te llenas de huellas. De todas las tallas. Y piensas eternamente cuándo vendrá otro trozo de asfalto que se una a ti y juntos os convirtáis en algo superior. Una flor, quizás. Las flores tienen vida.
     Sí, se podría describir como una flor. El amor es una flor: Crece, se colorea… Y algunas duran mucho y algunas simplemente se marchitan y mueren. Lamentable, ¿Verdad?


Esto para mí no es en absoluto una descripción del amor en general. En mi opinión, más bien es una queja que florece de mi desgracia. Y escribiendo esto no arreglaré nada. Es más, quizás lo empeore. Pero da lo mismo ya que peor no puede ir…


A veces me paro y pienso: Tampoco soy extremadamente monstruoso. Algún ser humano debe haber escondido que me corresponda. ¿No?
     Afortunadamente yo he nacido en perfecto estado sin ninguna deficiencia ni deformidad (que nadie se lo tome como un insulto a la gente con susodichas enfermedades), aunque a veces parece que muy bien no estoy. Pero lo que cuenta es la realidad, y la realidad es que estoy cuerdo.


-¿Hola? ¿Alguien me entiende? No quiero la puta perfección reencarnada, ¡quiero ser correspondido!


Al fin y al cabo sólo soy un engendro más entre millones en una bola de mierda flotante en medio del espacio.
     El amor existe, pero es un juego de azar. Y desafortunadamente el tablero es demasiado grande y está demasiado lleno como para ganar.


No quiero tu mano: esta vez me salvaré a mí mismo.

2 comentarios:

  1. tu no eres perfecto, o al menos eso creo
    pero tequiero y eso es lo ke a mi me importa y claro que eres correspondido.

    ResponderEliminar
  2. Crees de veras que es autentica desgracia la tuya? Es sentirse sólo y deseoso de amor una maldición? En absoluto. Más gris y putrefacto es aquel que nada siente, que no aspira al amor. El dolor te quema, lo se, pero es la prueba, la señas. Sigues vivo.

    ResponderEliminar